{"id":121818,"date":"2019-12-03T21:21:51","date_gmt":"2019-12-03T20:21:51","guid":{"rendered":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/2019\/12\/03\/gabriel-albiac-la-gran-tarea-de-nuestro-presente-es-fundar-el-vinculo-etico-de-la-nacion\/"},"modified":"2019-12-03T21:21:51","modified_gmt":"2019-12-03T20:21:51","slug":"gabriel-albiac-la-gran-tarea-de-nuestro-presente-es-fundar-el-vinculo-etico-de-la-nacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/?p=121818","title":{"rendered":"Gabriel Albiac: \u00abLa gran tarea de nuestro presente es fundar el v\u00ednculo \u00e9tico de la naci\u00f3n\u00bb"},"content":{"rendered":"<p>Majestades, Autoridades presentes, Queridas Catalina y Soledad Luca de Tena, Querido Director, Bieito Rubido, Queridos compa\u00f1eros de ABC, Queridas hijas, querida Susana, Amigos. M\u00faltiples vidas caben en la vida de un hombre. Y, al fin, no nos asombra ver los muchos que fuimos. S\u00ed, sospechar que algo hubo que hizo, de esos muchos, uno solo. Los m\u00edsticos tienen el privilegio \u2013aun doliente\u2013 de hallar esa unidad en Dios. Otros hemos vivido la desaz\u00f3n serena de verla nacer en parajes m\u00e1s \u00e1ridos. Yo tropec\u00e9 con ella, muy pronto, en la escritura. Como una asc\u00e9tica sin desenlace: una espera del Dios que nunca adviene. Que no debe advenir nunca. El primero de esos muchos que fui es un ni\u00f1o. Que, en la pereza de la hora de la siesta, repite, sin saberlo, lo escrito por un griego cuyo nombre ignora. La ventana del dormitorio cierra muy malamente: todo existe malamente en la casa desvencijada. Es agosto en la serran\u00eda valenciana. Y el sol golpea, fuera, las paredes de cal como un espejo. Por las rendijas de postigos que no encajan, finos haces de luz proyectan en el muro una pantalla. Y, en la pantalla, sombras: son las gentes que pasan, silenciosas, por la calle. Sombras. Afiladas como figurillas de Giacometti. Las ve desfilar sobre la pared. Les finge historias, m\u00e1s reales que su mundo \u00e1tono. Y el ni\u00f1o de esa tarde, en la hora de ceguera de la luz de agosto, contrae la enfermedad. Llegar\u00e1 el d\u00eda en el que un libro, al azar de una biblioteca p\u00fablica, d\u00e9 nombre a eso. Y el ya adolescente sepa que un griego, dos mil quinientos a\u00f1os antes, lo hab\u00eda llamado filosof\u00eda: \u00abImagina un calabozo subterr\u00e1neo en forma de caverna. En \u00e9l moran hombres, desde su nacimiento encadenados con la mirada fija al frente. A su espalda, centellea la luz de un fuego. Entre el fuego y los prisioneros, alguien hace pasar \u2013como en un teatro de sombras\u2013 siluetas de hombres y animales\u00bb. El disc\u00edpulo se inquieta: \u2013\u00abExtra\u00f1a escena cuentas, S\u00f3crates. Y \u00a1qu\u00e9 extra\u00f1os son esos prisioneros!\u00bb. Y el maestro sonr\u00ede: \u00abPues, mira: en todo, esos prisioneros se parecen a nosotros. S\u00f3lo ven las sombras que el fuego proyecta sobre el fondo de la caverna, frente a ellos. \u00bfTendr\u00e1n acaso por real otra cosa que esas sombras?\u00bb. Naturalmente que no. Realidad y sombra son, para los cautivos, lo mismo. Lo mismo, verdad y enga\u00f1o. Pues bien, esos mismos hombres somos. Nosotros. Los hijos del siglo XX. En el gran entusiasmo que cerr\u00f3 los a\u00f1os sesenta, el joven que fui so\u00f1\u00f3 darse a la filosof\u00eda. Y el hombre que, veinte a\u00f1os despu\u00e9s, apost\u00f3 por escribir en el v\u00e9rtigo de los peri\u00f3dicos no crey\u00f3 estar haciendo otra cosa que cumplir el plat\u00f3nico mandato: retornar a la caverna, catalogar el gui\u00f1ol de sus sombras, descifrarlas. Hace ahora diez a\u00f1os, yo asist\u00eda a mi primera noche de los Cavia. Ya de madrugada, Guillermo Luca de Tena se ofreci\u00f3 a acercarme en su coche a mi domicilio. Cruzando un Madrid desierto, conversamos sobre los oscuros fantasmas de esta patria, de historia inmensa y tr\u00e1gica. Y sobre la gran tarea de nuestro presente: fundar el v\u00ednculo \u00e9tico de la naci\u00f3n. Aquella madrugada, tuve la certeza de estar de vuelta a casa. En ABC he encontrado el lugar en donde hacer lo \u00fanico que siempre quise: escribir. Debo agradecer a cuantos aqu\u00ed he cruzado el haber sido garantes de aquella fe de Don Guillermo en \u00abla verdad y en la buena escritura\u00bb. Debo agradecerlo, en primer lugar, a Catalina y Soledad, sus hijas, que siempre me abrumaron con su afecto. A Bieito Rubido, maestro riguroso de una orquesta bien afinada. A todos los que, en la redacci\u00f3n de esta casa, me ense\u00f1aron la aspereza y la gloria de un oficio en el cual yo siempre me supe un privilegiado. Han sido, cr\u00e9anme, los diez mejores a\u00f1os de mi vida de escritor. Es un hombre chapado a la antigua, este que afronta hoy, intimidado, la mirada de quienes lo precedieron en el premio que ABC instituy\u00f3, hace un siglo, en honor de aquel Mariano de Cavia que hab\u00eda sido la firma m\u00e1s preciada en la cabecera de la competencia, \u00abEl Sol\u00bb, porque era un tiempo decididamente m\u00e1s caballeroso que el nuestro. Intimidado por la mirada de esos 98 grandes. Por la mirada del Gabriel Mir\u00f3, la luz de cuya prosa fue primero una m\u00fasica, escuchada de ni\u00f1o en la voz de su madre. Por la del Jacinto Benavente, en cuya severidad moral su padre le aconsej\u00f3 reconocerse. Por la del Octavio Paz, cuyos \u00abVislumbres de la India\u00bb lo guiaron a \u00e9l, un d\u00eda, camino de Hyderabad y de sus hijas. Por las del \u00e1spero Cela y el l\u00edrico Vargas Llosa, que lo conmocionaron a los diecisiete\u2026 Por la de tantos amigos\u2026 \u00bfC\u00f3mo no sentirse abrumado por esa herencia? \u00abLas Ramblas, a lo lejos\u00bb naci\u00f3 en la evocaci\u00f3n de una tierra herida: la Barcelona de agosto de 2017. En la evocaci\u00f3n tambi\u00e9n de una tragedia espa\u00f1ola. La que enuncia una monja de la Nueva Espa\u00f1a en 1688: \u00abtriunfante quiero ver al que me mata, \/ y mato a quien me quiere ver triunfante\u00bb. Quise esbozar una eleg\u00eda por nosotros, todos, por estos que \u2013con palabras de Aldana\u2013 de nuestro propio mal somos ministros. Eran mi vida y mis leyendas las que vi desmoronarse un 17 de agosto en el que el cielo de Arizona ard\u00eda con las Ramblas. Al inicio de esa \u00abTercera\u00bb, una voz tormentosa de mujer dejaba caer este epitafio, que es el de mi generaci\u00f3n: \u00abser libre significa no tener nada\u00bb. Este hombre que, en la noche de los Cavia, cierra el ciclo de los que fue para llegar aqu\u00ed, percibe que no busc\u00f3 nunca otra cosa en la escritura: ser libre. Y que a ello lo apost\u00f3 todo. Nada ha cambiado en eso el torrente del tiempo. Los muchos que fui son el mismo: aquel de una tarde de agosto de, digamos, 1955. Caducaron las ilusiones; la escritura sigue intacta.&hellip;<br \/>\nVia: <a href=\"https:\/\/www.abc.es\/cultura\/abci-premios-cavia-luca-tena-y-mingote-gabriel-albiac-gran-tarea-nuestro-presente-fundar-vinculo-etico-nacion-201912032121_noticia.html\" target=\"_blank\">Gabriel Albiac: \u00abLa gran tarea de nuestro presente es fundar el v\u00ednculo \u00e9tico de la naci\u00f3n\u00bb<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Majestades, Autoridades presentes, Queridas Catalina y Soledad Luca de Tena, Querido Director, Bieito Rubido, Queridos compa\u00f1eros de ABC, Queridas hijas, querida Susana, Amigos. 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