{"id":140366,"date":"2020-04-15T15:53:30","date_gmt":"2020-04-15T13:53:30","guid":{"rendered":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/2020\/04\/15\/carta-de-una-enfermera-gracias-a-todos-y-cada-uno-de-vosotros-porque-aunque-no-os-podamos-ver-nos-estais-sujetando\/"},"modified":"2020-04-15T15:53:30","modified_gmt":"2020-04-15T13:53:30","slug":"carta-de-una-enfermera-gracias-a-todos-y-cada-uno-de-vosotros-porque-aunque-no-os-podamos-ver-nos-estais-sujetando","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/?p=140366","title":{"rendered":"Carta de una enfermera: \u00abGracias a todos y cada uno de vosotros porque, aunque no os podamos ver, nos est\u00e1is sujetando\u00bb"},"content":{"rendered":"<p>Soy enfermera de Urgencias de uno de los grandes hospitales de la Comunidad de Madrid, unas urgencias siempre ca\u00f3ticas y ruidosas, s\u00ed, pero ahora adem\u00e1s invadidas por la soledad a pesar de estar todas las camas ocupadas, y en silencio pese a que las mascarillas de ox\u00edgeno de los pacientes y los pitidos de las bombas de medicaci\u00f3n gu\u00edan el comp\u00e1s del turno. Hoy libro. Hoy es uno de los pocos d\u00edas en este tiempo en los que puedo intentar reducir las revoluciones por minuto a las que se encuentra trabajando mi cuerpo y mi mente desde hace semanas, como si de echar el freno de mano y parar en seco se tratara. Pero no puedo. Y no me sorprende. La realidad paralela que se est\u00e1 viviendo dentro del hospital me lo impide. Sales de casa cuando nadie m\u00e1s puede, te pones el pijama y, respirando hondo, te adentras en el campo de batalla. Cada d\u00eda me pregunto qu\u00e9 tendr\u00e1 ese pijama que te incita a dar lo mejor de ti misma aunque la noche anterior no hayas descansado pensando en c\u00f3mo ser\u00e1 el turno siguiente, que te obliga a resurgir de tus cenizas despu\u00e9s de que las l\u00e1grimas hayan recorrido cada marca que la mascarilla deja sobre tu rostro, que te empuja a correr por el paciente aun sin la protecci\u00f3n adecuada por que prima m\u00e1s su vida que poder contagiarte, que te ense\u00f1a c\u00f3mo un doble par de guantes puede dar las caricias m\u00e1s sinceras a aquellos que est\u00e1n alejados de los suyos o c\u00f3mo el brillo de una mirada escondida tras unas gafas y un traje de astronauta puede hablar con m\u00e1s fuerza sin necesidad de pronunciar palabra alguna. Puede resultar una paradoja pero, vosotros, cada persona a la que he tenido el honor de cuidar, tambi\u00e9n me hab\u00e9is salvado a m\u00ed: hab\u00e9is conseguido que vuelva a creer que los ojos nunca mienten. He visto en ellos los lloros m\u00e1s sinceros as\u00ed como he podido intuir, tras sus mascarillas, las sonrisas m\u00e1s inocentes. He sido testigo de c\u00f3mo muchas vidas se han ido apagando llena de impotencia; de c\u00f3mo cada persona se vuelve un n\u00famero y esos n\u00fameros no paran de aumentar pese a que te desvives f\u00edsica y psicol\u00f3gicamente; de c\u00f3mo miles de sue\u00f1os dise\u00f1ados en lamente de muchos no van a poder hacerse realidad; de c\u00f3mo, en muchos casos, los prop\u00f3sitos de A\u00f1o Nuevo han sido solo eso, prop\u00f3sitos; de c\u00f3mo una cantidad desmedida de personas mayores no van a poder contar a sus nietos o bisnietos todas las historias que una vez mis abuelos me contaron a m\u00ed; de c\u00f3mo tu vida puede dar un giro de 180 grados cuando por la ma\u00f1ana te has levantado con el amor de tu vida y ese mismo d\u00eda, unas horas despu\u00e9s, tienes que ir al hospital por una sensaci\u00f3n repentina de falta de aire o un simple s\u00edncope y no vuelves m\u00e1s. Y creedme que todas esas historias de personas que hasta hace unas horas no conoc\u00edas se vuelven inevitablemente tuyas y se convierten, a su vez, en tus propias y eternas heridas de guerra, porque, como dijo William Shakespeare, &#8220;las heridas que no se ven son las m\u00e1sprofundas\u201d. Al fin y al cabo, las rozaduras que te dejan la mascarilla o las gafas desaparecen con el tiempo. Y detr\u00e1s de ese pijama blanco o verde no hay superh\u00e9roes sino que nos escondemos personas, cada una con su historia, que tambi\u00e9n tenemos miedo. Todos mis compa\u00f1eros de la sanidad (y todos aquellos que hoy salen para sacar este pa\u00eds adelante) usamos la misma coletilla: \u201cNo me da miedo contagiarme por m\u00ed sino por mi familia\u201d. Yo tengo 25 a\u00f1os y no tengo hijos pero, cada d\u00eda despu\u00e9s de volver del trabajo, mi madre y mi hermana me esperan en la puerta de casa como qui\u00e9n espera el regreso de un soldado de la batalla. Impacientes y supongo que, en parte, aliviadas cuando me vuelven a ver. Y no les puedo dar un beso, no puedo abrazarlas. Me alivia que no me esperen para comer y hacerlo despu\u00e9s sola para evitar posibles contagios. Prefiero pasar m\u00e1s tiempo en mi habitaci\u00f3n o acostarme pronto con la excusa de que ma\u00f1ana madrugo, porque s\u00e9 que es la \u00fanica manera de cuidar lo que m\u00e1s quiero en este mundo. Hay compa\u00f1eros que lloran por no poder abrazar asus hijos despu\u00e9s de un turno duro, o que les han dejado al cuidado de otros familiares porque nosotros somos personas de riesgo y otros que han dejado sus casas y se han ido a pasar la cuarentena a hoteles para protegera los suyos. Esta soledad tambi\u00e9n forma parte de la realidad paralela que estamos viviendo, y no os pod\u00e9is hacer una idea de lo complicado que resulta. Cada turno es uno m\u00e1s que pasas con la incertidumbre de saber si est\u00e1s contagiada, si has podido seguir transmitiendo el virus en tu puesto de trabajo a pacientes o compa\u00f1eros porque contin\u00faan sin hacernos la prueba y cada turno se vuelve m\u00e1s duro cuando sabes que otros compa\u00f1eros han ca\u00eddo hoy. Pero de las cosas malas algo bueno hay que sacar y he de decir que tambi\u00e9n he sido c\u00f3mplice. C\u00f3mplice de la esperanza de un hijo que, despu\u00e9s de despedirse en cinco minutos de su madre de 92 a\u00f1os, te dice con la voz entrecortada y unos ojos verdes empapados en l\u00e1grimas que todav\u00eda no es su momento. C\u00f3mplice de la alegr\u00eda y de la tranquilidad que se respira al otro lado del tel\u00e9fono cuando es el propio paciente el que, con tu ayuda, llama a susfamiliares. C\u00f3mplice del trabajo en equipo, codo con codo. C\u00f3mplice de la solidaridad. C\u00f3mplice del esfuerzo de todos aquellos que se quedan en casa, en especial los m\u00e1s peque\u00f1os, que tambi\u00e9n est\u00e1is salvando vidas. C\u00f3mplice de c\u00f3mo un aplauso puede hacer retumbar un pa\u00eds. C\u00f3mplice de c\u00f3mo este par\u00f3n nos est\u00e1 ense\u00f1ando a valorar lo sencillo, lo rutinario. Y es que no necesitamos nada m\u00e1s que una&hellip;<br \/>\nVia: <a href=\"https:\/\/www.abc.es\/opinion\/abci-juncal-fernandez-carta-enfermera-gracias-todos-y-cada-vosotros-porque-aunque-no-podamos-estais-sujetando-202004151553_noticia.html\" target=\"_blank\">Carta de una enfermera: \u00abGracias a todos y cada uno de vosotros porque, aunque no os podamos ver, nos est\u00e1is sujetando\u00bb<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Soy enfermera de Urgencias de uno de los grandes hospitales de la Comunidad de Madrid, unas urgencias siempre ca\u00f3ticas y ruidosas, s\u00ed, pero ahora adem\u00e1s invadidas por la soledad a pesar de estar todas las camas ocupadas, y en silencio pese a que las mascarillas de ox\u00edgeno de los pacientes [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":140367,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"class_list":["post-140366","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-spanish"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/140366","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=140366"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/140366\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/140367"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=140366"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=140366"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=140366"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}