{"id":141738,"date":"2020-04-26T03:03:07","date_gmt":"2020-04-26T01:03:07","guid":{"rendered":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/2020\/04\/26\/murio-con-una-sonrisa\/"},"modified":"2020-04-26T03:03:07","modified_gmt":"2020-04-26T01:03:07","slug":"murio-con-una-sonrisa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/?p=141738","title":{"rendered":"Muri\u00f3 con una sonrisa"},"content":{"rendered":"<p>Cuando Barclays era un ni\u00f1o, y viv\u00eda en una mansi\u00f3n de jardines infinitos en las afueras de la ciudad, su mejor amigo no era ciertamente su padre, a quien ve\u00eda con pavor, y de quien se escond\u00eda con sigilo para evitar que le diera una paliza m\u00e1s, sino un hombre humilde, de escasos recursos, que trabajaba como jardinero en aquella casona. Se llamaba Mario. Era de corta estatura, complexi\u00f3n esmirriada, bigotes de mariachi y \u00e1nimo risue\u00f1o. Parec\u00eda vietnamita, filipino, malayo. Era clandestinamente alcoh\u00f3lico y, por eso, cuando los se\u00f1ores hab\u00edan salido, abr\u00eda el bar de don James y beb\u00eda licores finos de las botellas, procurando que las dosis fuesen mesuradas para que el patr\u00f3n no notase aquellas rapi\u00f1as et\u00edlicas. Siempre ten\u00eda ganas de echarse un trago m\u00e1s entre el pecho y la espalda. Tambi\u00e9n era un seductor incorregible de las empleadas que trabajaban en la casa de los Barclays. El alcohol lo entonaba, atizaba su galanter\u00eda y entonces Mario las hac\u00eda re\u00edr, pirope\u00e1ndolas, pellizc\u00e1ndolas, dici\u00e9ndoles picard\u00edas. Aunque estaba casado y dec\u00eda amar a su esposa, era un picaflor que merodeaba, incansable y juguet\u00f3n, a todas las mujeres, incluyendo a aquellas ya mayores, que se ruborizaban con los avances de Mario de la Cruz, jardinero, borrach\u00edn, mujeriego y mejor amigo del ni\u00f1o Jimmy Barclays, hijo de los patrones. Tan pronto como Jimmy regresaba del colegio, se despojaba del odioso uniforme con corbata de la escuela brit\u00e1nica, vest\u00eda ropa deportiva y buscaba al jardinero Mario hasta encontrarlo. Enseguida le ped\u00eda jugar al f\u00fatbol. No ten\u00eda que afanarse para convencerlo. Mario siempre estaba dispuesto a jugar al f\u00fatbol con el ni\u00f1o Jimmy. El juego parec\u00eda injusto o desigual, porque Jimmy pateaba los penales y los tiros libres y Mario se resignaba a atajar aquellos disparos como portero sin guantes. Peor a\u00fan para Mario, a menudo ten\u00eda que ir a buscar la pelota entre la maleza, los arbustos, la exuberante vegetaci\u00f3n detr\u00e1s del arco. Adem\u00e1s, el ni\u00f1o Jimmy insist\u00eda en narrar a los gritos, como locutor deportivo, cada disparo, cada tentativa por convertir un gol, que \u00e9l llamaba latigazos, zapatazos, misiles, morteros, bazucas, bombazos, cucharitas, chanfles y un largo etc\u00e9tera de palabras hiperb\u00f3licas que o\u00eda en las transmisiones de la radio. Tambi\u00e9n jugaban front\u00f3n, un juego parecido al squash, pero sin paredes laterales, con una sola pared frontal donde rebotaba la pelota. De nuevo, el jardinero Mario se encontraba en inferioridad de condiciones, porque jugaba con zapatos, no con zapatillas, y porque, siendo alcoh\u00f3lico y fumador de cigarrillos, perd\u00eda r\u00e1pidamente el fuelle y se agotaba bien pronto, no llegando a las pelotas que Jimmy colocaba venenosamente. Peor a\u00fan para Mario, cuando \u00e9l y Jimmy tiraban la pelota detr\u00e1s de la pared, ten\u00eda que correr a buscarla en medio de la maleza. Mario, sin embargo, nunca se quejaba. Siempre estaba contento, risue\u00f1o, p\u00edcaro, juguet\u00f3n. Siempre deseaba jugar con Jimmy. Era feliz perdiendo con \u00e9l. Jimmy hab\u00eda nacido para ganar, para ganarle. Mario no aspiraba a ganarle en f\u00fatbol ni en front\u00f3n ni en nada: solo aspiraba a su cari\u00f1o y lealtad, a que no lo delatase con los patrones porque tomaba tragos a hurtadillas y a veces se robaba alguna cucharita o tacita de plata de la colecci\u00f3n de la se\u00f1ora Barclays. Ella, la se\u00f1ora Dorita Barclays, era muy estricta con Mario y lo acusaba de ser un ladr\u00f3n. A veces le inspeccionaba las bolsas, cuando se retiraba de su casa, cumplida la jornada de trabajo, ya de noche, y hasta le olisqueaba el aliento para confirmar que hab\u00eda estado bebiendo. Por supuesto, Mario siempre ol\u00eda a alcohol y en ocasiones ten\u00eda que llevarse alg\u00fan recuerdo de la casa de sus patrones, pero no porque fuese una mala persona o un ladr\u00f3n, sino porque era pobre, muy pobre, desesperadamente pobre. La amistad entre el jardinero Mario y el ni\u00f1o Jimmy se afianz\u00f3 cuando este se enamor\u00f3 de una ni\u00f1a y aquel le dio consejos paternales sobre c\u00f3mo seducirla apropiadamente. La ni\u00f1a se llamaba Tati Valle-Riestra. Era rubia, pecosa, gimnasta, muy \u00e1gil y flexible, y su insolente belleza desped\u00eda una luminosidad tan poderosa que Jimmy ten\u00eda que cubrirse un ojo para verla, sin enceguecer de amor. Era hija de unos amigos de los Barclays, que llegaban de visita los fines de semana. Venciendo su timidez, el ni\u00f1o Jimmy jugaba con Tati en los columpios, el subibaja y la casita del \u00e1rbol. A veces se met\u00edan en la piscina y Jimmy solo se atrev\u00eda a mirarla por debajo del agua. Sin saber c\u00f3mo declararle su amor, Jimmy consult\u00f3 con su amigo Mario. Escribieron juntos un poema. Escribieron juntos una canci\u00f3n. Ensayaron lo que Jimmy deb\u00eda decirle a Tati. Pero, llegada la hora crucial, Jimmy se achantaba, no se atrev\u00eda. Por eso Mario decidi\u00f3 que Jimmy tomase un buen trago de ginebra con coca-cola antes de decirle a Tati cu\u00e1nto la amaba. Entonado, achispado, Jimmy le confes\u00f3 a Tati: -Me muero por ti. \u00bfQuieres estar conmigo? Tati se ruboriz\u00f3, condescendi\u00f3 a estar con Jimmy, pero no quiso besarlo en los labios, solo en la mejilla. Entonces Jimmy recit\u00f3 de memoria el poema que hab\u00eda escrito para ella. Acto seguido, ella lo bes\u00f3 en los labios. Poco despu\u00e9s, Jimmy se sinti\u00f3 mareado, indispuesto, y corri\u00f3 al ba\u00f1o a vomitar el trago \u00e1spero que hab\u00eda bebido, inaugur\u00e1ndose como un hombrecito. Nunca m\u00e1s pudo beber ginebra. Como Jimmy sab\u00eda que Mario ten\u00eda seis hijos con dos mujeres, una su esposa oficial, otra su amante oficiosa, a menudo robaba de la billetera de su padre y la cartera de su madre para deslizar un dinerillo bienhechor en los bolsillos de su amigo. Alguna vez se atrevi\u00f3 a robar un reloj de su padre y una joya de su madre, pero Mario desaprob\u00f3 aquella temeridad y no quiso llevarse el bot\u00edn, temeroso de que lo pillaran y despidieran. La se\u00f1ora Barclays no lo quer\u00eda. Con frecuencia dec\u00eda: -Mario es un ladr\u00f3n. Todos los cholos son ladrones. Y Mario tiene de ladr\u00f3n lo que tiene de cholo. El se\u00f1or don James era severo con&hellip;<br \/>\nVia: <a href=\"https:\/\/www.abc.es\/opinion\/abci-jaime-bayly-murio-sonrisa-202004260303_noticia.html\" target=\"_blank\">Muri\u00f3 con una sonrisa<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando Barclays era un ni\u00f1o, y viv\u00eda en una mansi\u00f3n de jardines infinitos en las afueras de la ciudad, su mejor amigo no era ciertamente su padre, a quien ve\u00eda con pavor, y de quien se escond\u00eda con sigilo para evitar que le diera una paliza m\u00e1s, sino un hombre [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"class_list":["post-141738","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-spanish"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/141738","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=141738"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/141738\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=141738"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=141738"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=141738"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}