{"id":24078,"date":"1970-01-01T01:00:00","date_gmt":"1970-01-01T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/1970\/01\/01\/el-morapio-de-triana-aquella-sevilla-que-abria-hasta-el-amanecer\/"},"modified":"1970-01-01T01:00:00","modified_gmt":"1970-01-01T00:00:00","slug":"el-morapio-de-triana-aquella-sevilla-que-abria-hasta-el-amanecer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/?p=24078","title":{"rendered":"El Morapio de Triana, aquella Sevilla que abr\u00eda hasta el amanecer"},"content":{"rendered":"<p>Rula por youtube una grabaci\u00f3n inestimable en el patio terrizo del Morapio, quiz\u00e1s en primavera avanzada, con Silvio y su colega Miguel Iglesias protegidos por la sombra de la parra, como dos roqueros de la Grecia hispalense intentando ligar con una chica mon\u00edsima con acento norte\u00f1o. El Morapio que yo conoc\u00ed, en Pelay Correa, Triana, era el desguace de un corral\u00f3n vecinal, donde los jipis retardados de los ochenta y la progres\u00eda pol\u00edtica emergente, se daban cita para hablar de la revoluci\u00f3n, la socialdemocracia sueca y ligar, por los palos tristes y aburridos de la pose intelectualoide de la \u00e9poca, a las musas m\u00e1s encarnadas y potentes que sal\u00edan de nuestra Universidad. De vez en vez, los m\u00e1s risue\u00f1os, liaban trompetas como escobones, para re\u00edrse por Ketama sin necesidad de que nadie contara el chiste de los garbanzos de Paco Gand\u00eda. A los ochenta, El Morapio, nos lleg\u00f3 ya desvestido de sus ropajes primigenios, con los que vino al mundo en la lejana y anor\u00e9xica d\u00e9cada de los cincuenta, con Juan Montilla como propietario al servicio de las noches m\u00e1s largas que conocieron las estrellas del Guadalquivir. Fue por entonces una especie de cuarto de cabales, de refugio para la gente del bronce, que montaban unas vigilias con much\u00edsimo comp\u00e1s la noche en la que Esperanza, la de Pureza, sal\u00eda a conquistar Sevilla. El que pudo vivir aquellas alegr\u00edas conoci\u00f3 la gloria en la tierra. Los se\u00f1oritos de la \u00e9poca, cuando la juerga encadenaba noche y d\u00eda, se acercaban hasta el Morapio para contratar gargantas por tangos y entrepiernas por alegr\u00edas. El caso es que, en la Sevilla de los sesenta, cuando los artistas terminaban sus trabajos en los teatros o en los colmaos, todos acababan en El Morapio, donde se abr\u00eda hasta el amanecer y el caldo puchero se encadenaba con la copa de an\u00eds y el caf\u00e9 primero de la ma\u00f1ana. Los gitanos de la calle Cisne, los del monte Pirolo, los que dieron sello y partida de nacimiento a Triana Pura, todos ellos recalaban all\u00ed porque all\u00ed se invocaban a sus duendes. Recuerdos en el Morapio &#8211; YO ME CRI\u00c9 EN TRIANA En Nueva Orleans El Morapio habr\u00eda sido un lugar escogido por la mano del jazz para destilarlo con burbon y mucho ritmo. En Triana fue, muchas veces, el lugar donde Rosal\u00eda cantaba por sole\u00e1 para encogerte el coraz\u00f3n; donde el Herej\u00eda pegaba taconazos que le sacaban al suelo polvo de oro; la rueda de bronce donde El Titi elevaba el tango a categor\u00eda de bellas artes y donde Carmen Montoya y El Morito tocaban las palmas como si vinieran los americanos a salvarnos con chicle en la boca, Chester en los bolsillos y muchas pelas de sobra para donde tanto faltaban. Me cuenta Ricardo Mi\u00f1o padre, guitarrista cabal y muchas veces requerido por don Antonio Mairena, que la papa m\u00e1s sublime y creativa del gitano del Alcor la pill\u00f3 all\u00ed, en el santuario pagano del Morapio. La cuadrilla era para que los toros de San Ferm\u00edn corrieran al rev\u00e9s. Manuel Molina, Juan Talega, Antonio y Curro Mairena y alguien m\u00e1s que ahora se le extrav\u00eda en la calle de su memoria. Pulp\u00f3n padre les dijo que fueran a Mairena del Alcor porque hab\u00eda que ultimar con el alcalde el cartel de las fiestas. Fueron, se ambientaron y regresaron a Sevilla la mar de finos y amontillados. En el taxi, don Antonio, declar\u00f3 sentirse muy bien, con muchas ganas. Y pregunt\u00f3 que a d\u00f3nde se pod\u00eda ir para no zanjar tan bendito estado de \u00e1nimo. Ricardo Mi\u00f1o, que por entonces era un chaval, le dijo que a Triana, al Morapio. Y en uno de los reservados montaron una bienal de flamenco con tanto gusto y paladar que all\u00ed no se cab\u00eda, cada vez ven\u00edan m\u00e1s gitanos y payos a ver y escuchar tanto derroche. Del Morapio salieron para la Plazuela. Y all\u00ed sigui\u00f3 la fiesta. Al d\u00eda siguiente, la hermana de Mi\u00f1o, le dijo a su hermano: hermano ayer por la ma\u00f1ana vi a don Antonio Mairena con el sombrero quitado sentado en la Plaza de Cuba\u2026 Es probable que don Antonio no pudiera ver a la hermana de Mi\u00f1o. De lo a gusto y perdido que estaba. Con el cambio sociol\u00f3gico de la ciudad, El Morapio pas\u00f3 de cuarto de cabales, buj\u00edo de se\u00f1oritos y caladero de amores de pago a ese territorio roquero y progre que signific\u00f3 el cambio de \u00e9poca. Felipe, Gualberto, Silvio y tantos s\u00edmbolos del nuevo tiempo disfrutaron de la parra, de las pring\u00e1s y del eco inolvidable de su pureza. Hasta que a finales de los ochenta lleg\u00f3 la piqueta y lo convirti\u00f3 todo en recuerdos. En un reloj de arena\u2026<br \/>\nVia: <a href=\"http:\/\/sevilla.abc.es\/sevilla\/sevi-morapio-triana-aquella-sevilla-abria-hasta-amanecer-201801151412_noticia.html\" target=\"_blank\">El Morapio de Triana, aquella Sevilla que abr\u00eda hasta el amanecer<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rula por youtube una grabaci\u00f3n inestimable en el patio terrizo del Morapio, quiz\u00e1s en primavera avanzada, con Silvio y su colega Miguel Iglesias protegidos por la sombra de la parra, como dos roqueros de la Grecia hispalense intentando ligar con una chica mon\u00edsima con acento norte\u00f1o. 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