{"id":49270,"date":"2018-07-12T03:29:35","date_gmt":"2018-07-12T01:29:35","guid":{"rendered":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/2018\/07\/12\/el-terrible-tormento-de-galdos-en-sus-ultimos-anos-de-vida-pobre-enfermo-y-solo\/"},"modified":"2018-07-12T03:29:35","modified_gmt":"2018-07-12T01:29:35","slug":"el-terrible-tormento-de-galdos-en-sus-ultimos-anos-de-vida-pobre-enfermo-y-solo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/?p=49270","title":{"rendered":"El terrible \u00abtormento\u00bb de Gald\u00f3s en sus \u00faltimos a\u00f1os de vida: \u00abPobre, enfermo y solo\u00bb"},"content":{"rendered":"<p>La abominable pobreza visit\u00f3 a Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s (Las Palmas, 1843-Madrid, 1920) al final de su vida. El gran novelista de la lengua castellana del siglo XIX solo pudo construir una modesta casa junto a la playa de la Magdalena, en Santander, con los r\u00e9ditos obtenidos por sus \u00e9xitos literarios. No se conocieron otras pertenencias del autor de los \u00abEpisodios Nacionales\u00bb en sus \u00faltimos d\u00edas, en los que, adem\u00e1s, tuvo la necesidad de seguir escribiendo para poder subsistir, a pesar de encontrarse enfermo y casi ciego. \u00abAmenguada considerablemente mi vista, he perdido en absoluto el don de la literatura. Con profunda tristeza puedo asegurar que la letra de molde ha huido de m\u00ed, como un mundo que se desvanece en las tinieblas\u00bb, escrib\u00eda en 1915. Tan injusta era aquella situaci\u00f3n con el hombre que hab\u00eda dado tanto a su pa\u00eds \u2014\u00abGald\u00f3s ha contribuido a crear una conciencia nacional: ha hecho vivir Espa\u00f1a con sus ciudades, sus pueblo, sus monumentos y sus paisajes\u00bb, aseguraba Azor\u00edn en el diario \u00abEl Sol\u00bb el d\u00eda de la muerte del novelista\u2014 que durante los \u00faltimos meses de su vida, ABC se moviliz\u00f3 con el \u00e1nimo de crear una subvenci\u00f3n econ\u00f3mica para que el novelista, abatido por la edad y las dolencias, no pasara el resto de sus d\u00edas en la ruina. Tambi\u00e9n presionaron los diarios canarios al Ayuntamiento de Las Palmas, que se comprometi\u00f3 a donar al gigante de las letras una cantidad de 10.000 pesetas, pero nunca llegaron. \u00abLos \u00faltimo a\u00f1os de Gald\u00f3s fueron para este un continuo tormento. Recogido en el hotel madrile\u00f1o de su sobrino, Jos\u00e9 Hurtado de Mendoza, pobre enfermo y solo, los cap\u00edtulos postreros de la novela de su vida han tenido una honda emoci\u00f3n de tristeza y orfandad. Y nadie mejor que yo lo sabe, pues he sido testigo de ellos, y no pocas veces he compartido con el maestro la terrible amargura de su soledad\u00bb, contaba el poeta Marciano Zurita, colaborador habitual de este diario y uno de los m\u00e1s destacados representantes del Modernismo espa\u00f1ol. Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s retratado por el famoso fot\u00f3grafo espa\u00f1ol Alfonso S\u00e1nchez &#8211; ABC A pesar de su \u00e9xito, lo cierto es que en la Espa\u00f1a de principios del siglo XX hab\u00eda cerca de siete millones de analfabetos de una poblaci\u00f3n total de 18 millones. Casi ning\u00fan habitante compraba obras escritas, a lo que se uni\u00f3 el hecho de que las novelas, los cuentos y los ensayos de Gald\u00f3s no se distribuyeron nunca en el extranjero. Se cree que si sus libros se hubieran escrito en Francia, Inglaterra o Estados Unidos, habr\u00eda podido vivir como un autor acaudalado con su extensa bibliograf\u00eda. Pero no fue as\u00ed. No pudo tirar de las rentas y se vio obligado a trabajar en plena vejez, dict\u00e1ndole a un ayudante. \u00abMientras m\u00e1s libros vendo, menos dinero gano. Voy a ser el \u00fanico editor que se haya arruinado a fuerza de vender muchas ediciones\u00bb, reconoci\u00f3 en una ocasi\u00f3n. \u00abEra una maravilla contemplar la naturalidad con que el maestro, ya en la senectud, esquivaba resueltamente aceptar el grandioso homenaje que intentaron tributarle muchos admiradores\u00bb, escrib\u00eda en ABC el poeta Marcos Rafael Blanco Belmonte, con motivo de la muerte del autor de \u00abFortunata y Jacinta\u00bb, el 5 de enero de 1920. El escritor Canario finalmente acept\u00f3. \u00abCuando supo que nuestro prop\u00f3sito era hacer una escultura de \u00e9l \u2014explicaba Zurita, que pasaba junto a sus compa\u00f1eros interminables veladas en la alcoba del escritor en la calle Hilari\u00f3n Eslava\u2014, no pudo ocultar su alegr\u00eda. Estaba que no cab\u00eda en el pellejo de puro contento, y a todas horas nos llamaba para preguntarnos c\u00f3mo iba la suscripci\u00f3n: &#8220;Va muy bien abuelo&#8221;, le dec\u00edamos. &#8220;El C\u00edrculo de Bellas Artes nos ha dado 1.000 pesetas; el Ateneo, otras 1.000; la Academia, otras 1.000; el Ayuntamiento, lo mismo&#8230;&#8221;\u00bb. Y cuando se inaugur\u00f3 en enero de 1919, un Gald\u00f3s ya pr\u00e1cticamente ciego pidi\u00f3 que le alzaran para palpar sus rostro esculpido. A pasar las manos por la talla, llor\u00f3 emocionado al comprobar su parecido. Fue uno de los pocos d\u00edas de felicidad de sus \u00faltimos a\u00f1os. Homenaje a G\u00e1ld\u00f3s un a\u00f1o antes de su muerte &#8211; ABC Su delicado estado de salud se agrav\u00f3 desde que el 13 de octubre de 1919 sufriera una grave crisis de uremia, con fuertes achaques cerebrales, respiratorios, circulatorios y digestivos. Desde ese momento ya no pudo levantarse de la cama. La madrugada del 4 de enero de 1920, los familiares de Gald\u00f3s escucharon un grito angustioso que rompi\u00f3 el silencio de la casa. Corrieron al lado de la cama de Don Benito, al que vieron echarse las manos a la garganta e intentar incorporarse. Poco despu\u00e9s ca\u00eda sobre la cama. \u00abLa muerte ha dejado impresa su huella en el rostro de Gald\u00f3s, en el que aparece un supremo rictus de dolor\u00bb, pod\u00eda leerse en ABC. Hab\u00eda fallecido sin dinero, pero con todo el cari\u00f1o de los espa\u00f1oles. Su f\u00e9retro fue acompa\u00f1ado, desde el Ayuntamiento hasta el cementerio de la Almudena, por m\u00e1s de 20.000 ciudadanos. \u00abMadrile\u00f1os: Ha muerto Gald\u00f3s, el genio que llen\u00f3 de gloria la literatura de su tiempo con las asombrosas creaciones de su pluma\u00bb, dijo el alcalde de Madrid, Don Luis Garrido Juaristi, el d\u00eda de su entierro. Por all\u00ed pasaron los hermanos Quintero, Jacinto Benavente, el maestro Bret\u00f3n o Miguel Echegaray, ministros, concejales, alcaldes y presidentes de las principales asociaciones literarias del pa\u00eds, conscientes de lo que representaba su p\u00e9rdida. El Rey Alfonso XIII, en cuanto tuvo conocimiento de la tr\u00e1gica noticia, firm\u00f3 un decreto por el que el Estado correr\u00eda con todos los gastos de la ceremonia y por el que se le conceder\u00edan los mismos honores que el poeta Campoamor. \u00abAl alborear la aurora de ayer cay\u00f3 a los pies de la muerte, fr\u00edo y tenso, el cuerpo gigante del glorioso patriarca. Ya sus ojos descansan para siempre en la sombra, y su alma, en el misterio. Ya se cerr\u00f3 su boca que tan poco habl\u00f3 y se crisp\u00f3 su mano formidable, que de tantas maravillas fue&hellip;<br \/>\nVia: <a href=\"https:\/\/www.abc.es\/historia\/abci-terrible-tormento-galdos-ultimos-anos-vida-pobre-enfermo-y-solo-201807120129_noticia.html\" target=\"_blank\">El terrible \u00abtormento\u00bb de Gald\u00f3s en sus \u00faltimos a\u00f1os de vida: \u00abPobre, enfermo y solo\u00bb<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La abominable pobreza visit\u00f3 a Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s (Las Palmas, 1843-Madrid, 1920) al final de su vida. El gran novelista de la lengua castellana del siglo XIX solo pudo construir una modesta casa junto a la playa de la Magdalena, en Santander, con los r\u00e9ditos obtenidos por sus \u00e9xitos literarios. 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