{"id":57073,"date":"2018-09-05T04:18:58","date_gmt":"2018-09-05T02:18:58","guid":{"rendered":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/?p=57073"},"modified":"2018-09-05T04:18:58","modified_gmt":"2018-09-05T02:18:58","slug":"eduardo-mendoza-si-vuelvo-la-vista-a-los-anos-sesenta-me-veo-hecho-un-gilipollas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/?p=57073","title":{"rendered":"Eduardo Mendoza: \u00abSi vuelvo la vista a los a\u00f1os sesenta me veo hecho un gilipollas\u00bb"},"content":{"rendered":"<p>Cumplidos los 75 a\u00f1os, Eduardo Mendoza cree llegado el momento de dar cuerda a los recuerdos. Reacio a escribir unas memorias convencionales, prefiere contar las cosas tal como las vivi\u00f3 con las hechuras de la novela. \u00abQuiero hacer algo distinto de lo que ven\u00eda haciendo, dejar las novelas de humor e intriga, cambiar de registro con un g\u00e9nero m\u00e1s propio de mi edad. No porque yo haya vivido sucesos que nadie conoce, sino con una cronolog\u00eda personal\u00bb. \u00abEl rey recibe\u00bb es la primera entrega de una trilog\u00eda que abarca desde los a\u00f1os sesenta al asesinato de Carrero Blanco. En estos momentos, ya est\u00e1 escribiendo la segunda novela: \u00abNo he decidido hasta que a\u00f1o llegar\u00e9, seguramente el 2000, pero a lo mejor descubro que 1997 o 2004 son mejores fechas. Igual son cuatro novelas en lugar de tres, como los mosqueteros. No tengo prisa, pero habr\u00e9 de parar cuando el pasado ya no es pasado, sino anteayer\u2026 Para m\u00ed, lo hist\u00f3rico tiene m\u00e1s de veinte a\u00f1os\u00bb. El gato \u00abunderground\u00bb de Robert Crumb que adorna la portada de \u00abEl rey recibe\u00bb podr\u00eda ser la reencarnaci\u00f3n zool\u00f3gica de su protagonista. Este trasunto mendocino se llama Rufo Batalla y su perpetua batalla es pasar de puntillas por trabajos y amores, aunque sin perder la curiosidad. \u00abEs un personaje pasivo en una sociedad espa\u00f1ola dominada por la pasividad y una educaci\u00f3n que le aconseja pasar desapercibido. Pero, al mismo tiempo, siente gran curiosidad por la m\u00fasica de vanguardia, las performances, el feminismo o el movimiento gay\u00bb, apunta Mendoza. Plumilla de \u00abecos de sociedad\u00bb, el protagonista consigue su dudoso \u00abscoop\u00bb con una entrevista al pretendiente del reino de Livonia. \u00abEl rey recibe\u00bb se refiere al mundo de ficci\u00f3n de tan estramb\u00f3tico entrevistado. En cuanto al gato de Crumb, a Mendoza le cae bien: \u00abEs uno de los iconos de la contracultura que no se ha convertido en camiseta y merchandising\u00bb. Estamos en 1968 cuando Rufo Batalla decide viajar a Checoslovaquia para conocer el llamado \u00absocialismo real\u00bb. Un encuentro con disidentes pondr\u00e1 en solfa los dogmas marxistas de sus amigos. Al volver a Barcelona, su testimonio no es tenido en cuenta y sus compa\u00f1eros atribuyen los problemas del comunismo a los servicios secretos occidentales que \u00abdestinan sumas astron\u00f3micas a desestabilizar los pa\u00edses socialistas\u00bb. Cuando los tanques sovi\u00e9ticos aplastan la Primavera de Praga, Batalla se sentir\u00e1 \u00abcomo actor de reparto en una secuencia de la Historia, cuando todav\u00eda no exist\u00eda el tel\u00f3n de acero\u00bb. \u00abSi vuelvo la vista a los a\u00f1os sesenta me veo hecho un gilipollas\u00bb, confiesa Mendoza: \u00abMe averg\u00fcenzo de cosas que afirm\u00e9 como verdades absolutas y una de aquellas \u2018verdades\u2019 era pensar que Marx o Freud resolv\u00edan todos los problemas\u00bb. Rufo Batalla, a\u00f1ade, \u00abquiere adoptar una posici\u00f3n moral, pero no sabe cu\u00e1l es\u00bb. Sus opiniones suenan hoy pol\u00edticamente incorrectas: juzga a Nixon mejor presidente que Kennedy y el caso Watergate le parece una hip\u00e9rbole de los medios de comunicaci\u00f3n\u2026 Eso lo dice Rufo Batalla, porque Mendoza reconoce que la posibilidad del \u00abimpeachment\u00bb evita que los presidentes se pasen de listos. El autor de \u00abEl rey recibe\u00bb ha rele\u00eddo viejos libros y ha recuperado programas de la TV americana: \u00abAl final del telediario se pon\u00eda a debate un tema candente. Se discut\u00eda y argumentaba y, sobre todo, no se interrump\u00eda al adversario, porque los anglosajones no se interrumpen\u00bb. Lo peor de la Espa\u00f1a de los sesenta era la censura: \u00abCondicion\u00f3 nuestros mecanismos mentales. Escribir entre l\u00edneas se consideraba un m\u00e9rito en s\u00ed mismo, como tirar la piedra y esconder la mano; escaquearse de cumplir la ley; ir a la prisi\u00f3n; menospreciar las instituciones\u2026\u00bb. Preguntado por las acusaciones de censura en la Espa\u00f1a actual, Mendoza no duda: \u00abNo se puede comparar con la censura del franquismo. Hoy todo el mundo escribe lo que le da la gana\u00bb. Despu\u00e9s de escribir \u00abQu\u00e9 est\u00e1 pasando en Catalu\u00f1a\u00bb, Mendoza no parece interesado en pronunciarse m\u00e1s sobre el secesionismo rampante. Al plante\u00e1rsele si el independentismo es una utop\u00eda sustitutoria de las utop\u00edas fracasadas, descarta tal hip\u00f3tesis: \u00abLos fen\u00f3menos sociales de aquella \u00e9poca fueron transversales; pasaron por encima de las ideolog\u00edas como el feminismo, el ecologismo o el movimiento gay\u00bb. Controlado por su editorial -la siguiente novela no tardar\u00e1 mucho-, Mendoza se siente satisfecho: \u00abSi surge un compromiso que no me apetece, siempre puedo decir que estoy trabajando\u00bb, ironiza. El pr\u00f3ximo t\u00edtulo arrancar\u00e1 en las v\u00edsperas de la muerte de Franco y Rufo Batalla mantendr\u00e1 sus contactos furtivos con el pr\u00edncipe de Livonia y su corte pintoresca: \u00abSer\u00e1 testigo de la transici\u00f3n en Espa\u00f1a, la ca\u00edda del muro y la desaparici\u00f3n del comunismo. M\u00e1s tarde, ya en su madurez, habr\u00e1 de admitir que las cosas han seguido un curso imprevisible. S\u00f3lo la absurda empresa del pr\u00edncipe y su reino irredento a la que sigue vinculado a su pesar, dan sentido a su vida\u00bb, promete Mendoza. Eduardo Mendoza &#8211; EFE Barcelona-Madrid-Nueva York El protagonista de \u00abEl rey recibe\u00bb vive una Barcelona muy diferente de la actual marca tur\u00edstica: \u00abEra una ciudad de paso, ning\u00fan famoso la frecuentaba y la alta sociedad catalana no daba para mucho.\u00bb Madrid es \u00abla otra ciudad\u00bb de Mendoza: \u00abLa gente de Madrid siempre me pareci\u00f3 m\u00e1s desenvuelta, m\u00e1s independiente y mucho menos convencional que la de Barcelona, donde todos los catalanes parec\u00edan estar emparentados entre s\u00ed\u2026\u00bb. Rufo Batalla llega a Nueva York. Nada qu\u00e9 ver con el idealizado Manhattan de Woody Allen: \u00abAl salir del t\u00fanel, en mitad de Manhattan, las calles, apenas transitadas, presentaban un aspecto sombr\u00edo. Las bolsas de basura formaban una trinchera en las aceras, el pavimento estaba cuarteado\u00bb. Hoy, concluye Mendoza, \u00ablas bolsas de basura y las pintadas se venden como algo bonito\u2026\u00bb.<br \/>\nVia: <a href=\"https:\/\/www.abc.es\/cultura\/libros\/abci-eduardo-mendoza-si-vuelvo-vista-anos-sesenta-hecho-gilipollas-201809050218_noticia.html\" target=\"_blank\">Eduardo Mendoza: \u00abSi vuelvo la vista a los a\u00f1os sesenta me veo hecho un gilipollas\u00bb<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cumplidos los 75 a\u00f1os, Eduardo Mendoza cree llegado el momento de dar cuerda a los recuerdos. 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