{"id":59813,"date":"2018-09-24T04:53:05","date_gmt":"2018-09-24T02:53:05","guid":{"rendered":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/?p=59813"},"modified":"2018-09-24T04:53:05","modified_gmt":"2018-09-24T02:53:05","slug":"clase-entre-barrotes-para-presos-peligrosos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/?p=59813","title":{"rendered":"Clase entre barrotes para presos peligrosos"},"content":{"rendered":"<p>El m\u00f3dulo 15 de la c\u00e1rcel de Madrid V (Soto del Real) impone ya desde fuera. Apartado del resto, entre sus muros de hormig\u00f3n cumplen condena unos cuarenta de los presos m\u00e1s peligrosos de Espa\u00f1a en r\u00e9gimen de aislamiento, el m\u00e1s duro de todo el sistema penitenciario. En esas celdas, todas individuales, de unos 11 metros cuadrados, est\u00e1n encerrados los reclusos pr\u00e1cticamente todo el d\u00eda y apenas se les permite salir a un diminuto patio un par de horas, en el mejor de los casos en grupos de dos o tres para evitar enfrentamientos o que intenten acciones concertadas que pongan en peligro la seguridad. No es, sin duda, el mejor paisaje para poner en marcha pol\u00edticas de reinserci\u00f3n, pero la Secretar\u00eda General de Instituciones Penitenciarias no renuncia a incluir a estos internos en programas de intervenci\u00f3n por si llega el momento en que puedan progresar de grado o, simplemente, salir a la calle tras cumplir condena. Entre esos pocos programas \u2013la dificultad para ampliarlos es m\u00e1xima por el r\u00e9gimen de vida en el m\u00f3dulo\u2013 est\u00e1 la escolarizaci\u00f3n, hacer deporte una vez a la semana en el polideportivo, o el cine. Ecuaci\u00f3n clara Cada uno de ellos tiene su propio programa de tratamiento. La ecuaci\u00f3n es clara: a mayor colaboraci\u00f3n, m\u00e1s posibilidades de participar en alguna actividad, siempre, eso s\u00ed, que se cumpla la m\u00e1xima de que su seguridad, la del resto de los presos y la de los funcionarios del m\u00f3dulo est\u00e9 garantizada. No hay concesiones en este punto: la regla que jam\u00e1s se rompe es la de \u00abriesgo cero\u00bb. No hay otra alternativa con una \u00abclientela\u00bb tan especial. En aislamiento el contacto f\u00edsico entre funcionarios y presos es pr\u00e1cticamente inexistente y la movilidad en el m\u00f3dulo la imprescindible. La interacci\u00f3n entre unos y otros es la m\u00ednima y por tanto tambi\u00e9n la posibilidad de mantener una relaci\u00f3n m\u00e1s estrecha como las que surgen en el resto de la c\u00e1rcel. Aun as\u00ed, tambi\u00e9n en el m\u00f3dulo 15 hay una zona reservada para la escuela; un tanto especial, eso s\u00ed, pero al menos alivia el paisaje. Aulas con rejas, enfermer\u00eda, sala de visitas y de atenci\u00f3n psicol\u00f3gica de alta seguridad&#8230; &#8211; Guillermo Navarro La estancia, de no m\u00e1s de 50 metros cuadrados, est\u00e1 en uno de los costados del edificio. Hasta llegar all\u00ed hay que superar varias puertas de hierro que al cerrarse hacen un ruido met\u00e1lico que estremece. A pesar de todo, uno comprende r\u00e1pidamente que es la zona m\u00e1s \u00abamable\u00bb del m\u00f3dulo. El \u00abcole\u00bb cuenta con tres estancias: la primera, estrecha, es la reservada al profesor, en la que hay una pizarra, un mapa de Espa\u00f1a y una mesa de madera. Por supuesto, hay c\u00e1mara de seguridad, pero adem\u00e1s al maestro se le da un mando que debe accionar en caso necesario. Frente al profesor, dos aulas de pocos metros y escasas mesas, en todo caso suficientes para acoger al alumnado. Pero hay algo que las hace especial: las dos tienen barrotes, de modo que nunca hay contacto fisico directo entre el maestro y sus pupilos. Sin duda, eso dificulta el seguimiento de las explicaciones, pero a cambio se garantiza la seguridad del primero. \u00abPara el alumno son horas en las que se evaden en cierta medida de su realidad\u00bb \u00abNo suele haber incidentes, y cuando ha habido alguno ha sido por rencillas entre los propios internos\u00bb, explican los profesores. En realidad, ese es el gran problema para que los reclusos puedan ir a clase: hay que comprobar previamente si hay alg\u00fan tipo de enemistad entre quienes piden asistir a la escuela, porque de ser as\u00ed en ning\u00fan caso pueden coincidir. Los ex\u00e1menes, obviamente, se hacen en clase, y cuando llega la hora los reclusos deben sacar la mano entre los barrotes para dejar los ejercicios sobre la mesa de madera redonda. Luego, antes de que el profesor los recoja, deben separarse a una distancia suficiente para que no lleguen hasta la citada mesa. S\u00f3lo entonces el maestro los recoge. Lo mismo sucede con los trabajos que se hayan encargado en clase para hacer en la celda. Todo est\u00e1 pensado para garantizar la seguridad de los educadores, que a pesar de las dificultades no tienen sensaci\u00f3n de miedo. Ese es el punto de partida para que sea eficaz su trabajo. \u00abPara el alumno son horas en las que se evaden en cierta medida de su realidad\u00bb, explican los maestros. Y en cualquier caso, adem\u00e1s, l a educaci\u00f3n es una de las armas m\u00e1s poderosas para que algunos de estos presos puedan evolucionar hacia conductas compatibles con una vida en sociedad.<br \/>\nVia: <a href=\"https:\/\/www.abc.es\/espana\/abci-clase-entre-barrotes-para-presos-peligrosos-201809240253_noticia.html\" target=\"_blank\">Clase entre barrotes para presos peligrosos<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El m\u00f3dulo 15 de la c\u00e1rcel de Madrid V (Soto del Real) impone ya desde fuera. Apartado del resto, entre sus muros de hormig\u00f3n cumplen condena unos cuarenta de los presos m\u00e1s peligrosos de Espa\u00f1a en r\u00e9gimen de aislamiento, el m\u00e1s duro de todo el sistema penitenciario. 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