{"id":71704,"date":"1970-01-01T01:00:00","date_gmt":"1970-01-01T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/1970\/01\/01\/theresa-may-la-primera-ministra-en-su-nebulosa\/"},"modified":"1970-01-01T01:00:00","modified_gmt":"1970-01-01T00:00:00","slug":"theresa-may-la-primera-ministra-en-su-nebulosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/?p=71704","title":{"rendered":"Theresa May, la primera ministra en su nebulosa"},"content":{"rendered":"<p>Los l\u00edderes europeos de los ochenta detestaban a Margaret Thatcher, perenne chinita en sus zapatos. Pero tambi\u00e9n la admiraban. El malicioso y sagaz Mitterrand lleg\u00f3 a definirla as\u00ed: \u00abTiene los ojos de Cal\u00edgula y los labios de Marilyn Monroe\u00bb. Entre el p\u00fablico ingl\u00e9s es leyenda la bravura de hormig\u00f3n armado con que la Dama de Hierro defend\u00eda los intereses brit\u00e1nicos en Bruselas. En una cumbre comunitaria de 1984 sobre repartos presupuestarios, Thatcher, con su inseparable bolso plantado a su vera, comenz\u00f3 a palmear la mesa con vehemencia mientras exig\u00eda: \u00abI want my money back!\u00bb. Con su coraje gan\u00f3 aquella disputa y logr\u00f3 rebajar la contribuci\u00f3n brit\u00e1nica. Theresa May, la segunda mujer inquilina de Downing Street en la historia, no es Thatcher. Comparten conservadurismo y or\u00edgenes en la Inglaterra m\u00e1s tradicional -la de anta\u00f1o era hija de un tendero y la actual, de un reverendo-; un mundo laborioso, reservado y estoico hasta la patolog\u00eda. Tambi\u00e9n las une su testarudez, o capacidad de resistencia. Pero Theresa Mary Brasier, que as\u00ed se llamaba antes de casarse con un amigo de sus d\u00edas de estudiante de Geograf\u00eda en Oxford, el hoy ejecutivo de fondos Philip May, carece del peso ideol\u00f3gico de Thatcher y de aquel nervio rebelde que tan bien resum\u00eda su lema personal: \u00abThe lady\u2019s not for turning\u00bb, la dama no rectificar\u00e1. Esas carencias de May se acaban de evidenciar en Bruselas. Sus \u00faltimos intentos de ponerse dura ante la UE y lograr nuevas garant\u00edas sobre la frontera invisible entre las dos Irlandas acabaron el viernes a la hora del desayuno en comedieta con el descacharrante Juncker. Tras las libaciones de la cena del jueves, Juncker, de conocido apego a los espirituosos, se solt\u00f3 a declarar sin ambages que los brit\u00e1nicos \u00abdeben decir de una vez o no qu\u00e9 quieren\u00bb y dejar de ser \u00abimprecisos y nebulosos\u00bb (lo cual es bastante cierto). Por la ma\u00f1ana, May se fue a por \u00e9l. Lo encar\u00f3 acus\u00e1ndolo de haberla llamado \u00abnebulosa\u00bb, una afrenta para una estadista que suele empezar todas sus alocuciones con la coletilla de \u00abperm\u00edtanme que sea muy clara en esto\u00bb. El pill\u00edn bur\u00f3crata luxemburgu\u00e9s lo neg\u00f3 todo. \u00abAl final ella incluso me dio dos besos\u00bb, a\u00f1adi\u00f3 con cierto retint\u00edn. May no impone en Europa. Un estilo diferente La semana pasada fue abrumadora para la \u00abpremier\u00bb, de 62 a\u00f1os, casada desde 1980 con su \u00fanico amor, fiel creyente anglicana, algo t\u00edmida, h\u00edper controladora y extremadamente laboriosa. En su larga y exitosa etapa como ministra del Interior bajo Cameron, sus compa\u00f1eros la apodaban Karla, como el inaccesible jefe de los esp\u00edas sovi\u00e9ticos de las novelas de Le Carr\u00e9. Nick Clegg prefer\u00eda otro alias: la Reina de Hielo. Una mujer alta, algo desgarbada y de hueso fino, orgullosa de sus piernas y poco feliz con su nariz; aficionada a la moda -en un programa de radio confes\u00f3 que el lujo que se llevar\u00eda a una isla desierta ser\u00eda \u00abuna suscripci\u00f3n vitalicia a Vogue\u00bb- y cuyo distintivo est\u00e9tico son los mocasines de fantas\u00eda, casi siempre de Russell &amp; Bromley, que realmente distan de ser un lujo exclusivo (hasta quien suscribe tiene un par). May es una mujer que si pretende ser simp\u00e1tica, como cuando bail\u00f3 al ritmo de Abba en el \u00faltimo congreso tory, inspira sensaciones que van de la suave compasi\u00f3n al franco choteo. Simplemente no le sale. Probablemente la mejor explicaci\u00f3n de c\u00f3mo es May la dio ella misma antes de llegar al poder: \u00abNo soy una pol\u00edtica vistosa. No hago giras televisivas. No cotilleo sobre la gente en almuerzos. No bebo en los bares del Parlamento. Simplemente hago el trabajo que tengo delante\u00bb. May, que estudi\u00f3 en una \u00abgrammar school\u00bb (escuelas p\u00fablicas especiales para alumnos modestos de altas prestaciones), est\u00e1 en las ant\u00edpodas de los chicos patricios de Eton y Oxford que han dominado la pol\u00edtica brit\u00e1nica secularmente. Su tristeza de fondo es que no pudo tener hijos, algo que deseaba. Pol\u00edtica aparte, sus otros dos disgustos fueron la muerte de su padre en accidente de tr\u00e1fico y la inmediata de su madre por una enfermedad degenerativa y el descubrimiento en 2012 de que es diab\u00e9tica de tipo 1 (inyecci\u00f3n de insulina diaria). May es una conservadora tradicionalista, aunque con matices: es feminista y en 2006 fund\u00f3 una asociaci\u00f3n por las mujeres, tambi\u00e9n vot\u00f3 a favor del matrimonio gay. Al tiempo, como hija de p\u00e1rroco y feligresa de misa dominical que es, su fe marca toda su acci\u00f3n, incluida la pol\u00edtica: \u00abSer cristiana forma parte de lo que soy y de como afronto las cosas\u00bb. Tal vez por ello cuando lleg\u00f3 al N\u00famero 10 en julio de 2016 prometi\u00f3 un conservadurismo m\u00e1s compasivo e integrador que el de los liberales \u00abyuppies\u00bb Cameron y Osborne, un desider\u00e1tum que enfatiza con otra de sus muletillas: \u00abQuiero un Reino Unido que funcione para todos\u00bb. El clasismo sigue siendo el mal end\u00e9mico del pa\u00eds. Al final sus palabras se han quedado solo en una declaraci\u00f3n de intenciones, porque el Brexit ha consumido todas sus fuerzas en estos dos a\u00f1os y medio en el Gobierno. May es una pol\u00edtica cabal, de poca imaginaci\u00f3n, pero que tiene una virtud: no hace tonter\u00edas, pisa seguro y con sentido com\u00fan. Sin embargo el Brexit es demasiado para ella. Probablemente lo ser\u00eda tambi\u00e9n para un l\u00edder m\u00e1s dotado. La duda hamletiana Como buena inglesa de la campi\u00f1a de Oxfordshire, la tradicionalista May era euroesc\u00e9ptica desde siempre. Pero en el refer\u00e9ndum apoy\u00f3 un poco a rega\u00f1adientes el \u00abremain\u00bb; por lealtad a su jefe Cameron y sin llegar a hacer campa\u00f1a activamente. Tras el triunfo del Brexit, su sentido del deber y de la democracia la llevaron a respetar la decisi\u00f3n del pueblo y aplicarla, de ah\u00ed la tautolog\u00eda que ha repetido hasta el hartazgo: \u00abBrexit es Brexit y haremos de ello un \u00e9xito\u00bb. Europa parte el coraz\u00f3n del partido conservador desde siempre. Es el elefante en la habitaci\u00f3n que ya se llev\u00f3 a Thatcher por delante. Los mocasines de leopardo de May han bailado en el alambre dando vara alta en su Gabinete a&hellip;<br \/>\nVia: <a href=\"https:\/\/www.abc.es\/internacional\/abci-theresa-primera-ministra-nebulosa-201812160149_noticia.html\" target=\"_blank\">Theresa May, la primera ministra en su nebulosa<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los l\u00edderes europeos de los ochenta detestaban a Margaret Thatcher, perenne chinita en sus zapatos. Pero tambi\u00e9n la admiraban. El malicioso y sagaz Mitterrand lleg\u00f3 a definirla as\u00ed: \u00abTiene los ojos de Cal\u00edgula y los labios de Marilyn Monroe\u00bb. Entre el p\u00fablico ingl\u00e9s es leyenda la bravura de hormig\u00f3n armado [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":71705,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"class_list":["post-71704","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-spanish"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/71704","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=71704"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/71704\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/71705"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=71704"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=71704"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=71704"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}