{"id":73904,"date":"2019-01-01T02:44:46","date_gmt":"2019-01-01T01:44:46","guid":{"rendered":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/2019\/01\/01\/manuel-azana-testigo-de-los-horrores-de-la-i-guerra-mundial-en-francia\/"},"modified":"2019-01-01T02:44:46","modified_gmt":"2019-01-01T01:44:46","slug":"manuel-azana-testigo-de-los-horrores-de-la-i-guerra-mundial-en-francia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/theworldwidejournal.com\/?p=73904","title":{"rendered":"Manuel Aza\u00f1a, testigo de los horrores de la I Guerra Mundial en Francia"},"content":{"rendered":"<p>En 1916 todav\u00eda faltaban veinte a\u00f1os para el comienzo de la Guerra Civil, pero el futuro presidente de la Segunda Rep\u00fablica, Manuel Aza\u00f1a, ya conoc\u00eda de primera mano los horrores de la guerra. El escritor e intelectual ocupaba por entonces el cargo de secretario del Ateneo de Madrid, del cual lleg\u00f3 a ser presidente pocos a\u00f1os despu\u00e9s. La instituci\u00f3n le hab\u00eda enviado en un r\u00e1pido viaje a Francia en el mes de octubre, lo que le permiti\u00f3 ver con sus propios ojos los estragos que estaba causando la I Guerra Mundial en el Viejo Continente. Una vez de vuelta en Madrid, Aza\u00f1a termin\u00f3 por convencerse de que la neutralidad espa\u00f1ola era un error. Que se estaba dando la espalda a un conflicto que la afectaba. De este modo, no tard\u00f3 en publicar una cr\u00f3nica llamada \u00abNuestra misi\u00f3n en Francia\u00bb sobre su visita al pa\u00eds galo. Tambi\u00e9n pronunci\u00f3 una serie de conferencias en las que narr\u00f3 su experiencia. La primera fue en el Ateneo, y en ella cont\u00f3 con el apoyo de fotograf\u00edas cedidas por algunas de las agencias de prensa con las que contaba el ej\u00e9rcito franc\u00e9s. Ahora estas im\u00e1genes se pueden observar en la exposici\u00f3n \u00abManuel Aza\u00f1a en Reims y Verd\u00fan. Impresiones de un viaje a Francia (1916)\u00bb. En esta muestra, que se podr\u00e1 visitar en el Ateneo de Madrid hasta el 5 de enero, aparecen recogidas 40 fotograf\u00edas extra\u00eddas de las placas de cristal originales, las cuales fueron halladas en el palomar de la instituci\u00f3n despu\u00e9s de pasar d\u00e9cadas olvidadas. Las instant\u00e1neas est\u00e1n acompa\u00f1adas, adem\u00e1s, por las palabras con las que Aza\u00f1a las describi\u00f3 durante las conferencias. Lo que se perdi\u00f3 Aza\u00f1a sent\u00eda una gran afinidad hacia la causa aliada ya antes de viajar a Francia. Aunque Espa\u00f1a era neutral a todos los efectos, la I Guerra Mundial no resultaba algo ajeno para la poblaci\u00f3n; al menos no para los intelectuales ni para los pol\u00edticos y medios de comunicaci\u00f3n, muchos de los cuales se encontraban divididos entre aliad\u00f3filos y german\u00f3filos. \u00abEn el frente \u00e9l termina de darse cuenta de que la neutralidad es perniciosa para Espa\u00f1a, de que se trata de algo que la afecta directamente. Estaba seguro de que, si se entraba en la guerra, Francia podr\u00eda soportar el empuje alem\u00e1n\u00bb, explica a ABC el comisario de la exposici\u00f3n, Jes\u00fas Ca\u00f1ete Ochoa. El por entonces secretario del Ateneo fue enviado a territorio galo junto a un comit\u00e9 de escritores en sustituci\u00f3n del presidente de la instituci\u00f3n, Rafael Mar\u00eda de Labra, que hab\u00eda sido invitado por un grupo de intelectuales franceses que hab\u00edan pasado por la Pen\u00ednsula previamente. En Francia encontr\u00f3 las localidades de Reims y Verd\u00fan completamente arrasadas, con buena parte de su rico patrimonio cultural reducido a un mont\u00f3n de escombros apilados. Tambi\u00e9n conoci\u00f3 a los soldados franceses, que languidec\u00edan cubiertos de barro de trinchera mientras combat\u00edan en la peor guerra que hab\u00eda conocido el ser humano hasta entonces. \u00abLa guerra era de una intensidad incre\u00edble, de mucha brutalidad. Adem\u00e1s de los miles de muertos y heridos de esas batallas interminables se estaba perdiendo un patrimonio europeo muy importante\u00bb, se\u00f1ala el comisario. Y es que la contienda se cobr\u00f3 buena parte del acervo cultural con el que contaban las dos ciudades francesas. Dentro de este se encuentra, por ejemplo, la catedral g\u00f3tica de Reims, construida en el siglo XIII y que sufri\u00f3 grav\u00edsimos da\u00f1os a causa de los constantes bombardeos alemanes. As\u00ed describe Aza\u00f1a en una de sus fotograf\u00edas lo que vio durante esta primera etapa dentro de su viaje: \u00ab(La catedral) tiene todo el frente calcinado, descortezado; las torres, desmochadas, han perdido las campanas, fundidas por el incendio; toda la escultura ha sido barrida por el hurac\u00e1n de hierro; los santos, los h\u00e9roes, los reyes de piedra han desaparecido de las hornacinas donde vieron pasar los siglos o muestran sus troncos descabezados, mancos o hechos cribas. De alguno queda solamente un tosco mu\u00f1\u00f3n de piedra ennegrecido\u00bb. Aza\u00f1a y el resto de la comitiva dejaron atr\u00e1s Reims y se dirigieron hacia la bulliciosa Verd\u00fan, en donde se libraba una de las batallas m\u00e1s salvajes entre las que tuvieron lugar durante la contienda. Un episodio que dur\u00f3 300 d\u00edas; tiempo suficiente para que perdieran la vida m\u00e1s de medio mill\u00f3n de personas seg\u00fan las \u00faltimas estimaciones. All\u00ed pudo observar la situaci\u00f3n de los soldados franceses: \u00abCada uno tiene una peque\u00f1a cosa que hacer, una misi\u00f3n que cumplir, al parecer insignificante, pero que es, en realidad, el n\u00facleo primero de que se compone ese torrente de activa energ\u00eda que circula por las trincheras\u00bb. Dos viajes m\u00e1s M\u00e1s tarde, el futuro pol\u00edtico republicano tuvo tiempo de observar el funcionamiento de la industria de guerra, que como ocurri\u00f3 durante la Segunda Guerra Mundial, qued\u00f3 en buena parte en manos de las mujeres. En las im\u00e1genes de la exposici\u00f3n tambi\u00e9n aparecen hombres, especialmente inmigrantes vietnamitas que se afanan en elaborar municiones y explosivos. A este primer viaje a Francia le siguieron otros dos durante 1917. En octubre de dicho a\u00f1o el futuro dirigente republicano volvi\u00f3 a abandonar la relativa seguridad de Espa\u00f1a para conocer, en esta ocasi\u00f3n, el frente italiano. Le acompa\u00f1aban durante el viaje Miguel de Unamuno y Am\u00e9rico Castro, que ya hab\u00eda formado parte de la anterior comitiva. M\u00e1s tarde, retorna al pa\u00eds galo para hacer una \u00faltima visita al frente. \u00abDe este \u00faltimo viaje hay, adem\u00e1s, unos v\u00eddeos de unos 40 \u00f3 50 segundos en los que se puede ver a Aza\u00f1a junto al resto de sus compa\u00f1eros visitando los lugares que han sido destruidos por la guerra\u00bb, comenta Ca\u00f1ete Ochoa. Unos meses despu\u00e9s de la vuelta de Aza\u00f1a a Espa\u00f1a, la contienda toc\u00f3 a su fin. Atr\u00e1s quedaban 4 a\u00f1os, 3 meses y 14 d\u00edas de enfrentamientos que redefinieron Europa y, seg\u00fan algunos, supusieron una suerte de pr\u00f3logo de la siguiente gran guerra. Las fotos que ahora se exponen en el Ateneo, con sus casas demolidas, su patrimonio en ruinas, sus ciudades fantasmag\u00f3ricas y sus soldados llenos de barro, sirven para recordar aquella Francia rota. Todo lo&hellip;<br \/>\nVia: <a href=\"https:\/\/www.abc.es\/cultura\/abci-manuel-azana-testigo-horrores-guerra-mundial-francia-201901010244_noticia.html\" target=\"_blank\">Manuel Aza\u00f1a, testigo de los horrores de la I Guerra Mundial en Francia<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En 1916 todav\u00eda faltaban veinte a\u00f1os para el comienzo de la Guerra Civil, pero el futuro presidente de la Segunda Rep\u00fablica, Manuel Aza\u00f1a, ya conoc\u00eda de primera mano los horrores de la guerra. 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